Ante el asesinato de su hija de 7 años, Marianne saca un arma y dispara en el tribunal. Su sentencia divide al país.

Un pasado pesado y un gesto radical

Para Marianne, el dolor es inconmensurable. El acusado es  un reincidente conocido y, según ella,  nunca debió ser liberado.

 

 

Pero lo que realmente la lleva al límite son los comentarios del acusado durante el juicio. No solo niega la violencia sexual, sino que también  insinúa que Ana intentó seducirlo.  Para Marianne, estas palabras son insoportables.

El 6 de marzo de 1981, tomó medidas

El día de la audiencia,  escondió una pistola en su bolso.  En la sala, mientras Klaus Grabowski estaba sentado a pocos metros de distancia, sacó la pistola y disparó  siete veces.  Murió en el acto. La sala quedó en shock. Marianne fue arrestada de inmediato.

En las horas siguientes,  el caso conmocionó a toda Alemania.  Algunos la describieron como  una madre valiente llevada al límite , otros la llamaron criminal. Pero  nadie permaneció indiferente.