El arroz quedará suelto y nunca se pegará: solo necesitas una cucharada directamente en la olla

Preparar la cocción: En una olla, coloca las 2 tazas de agua. Añade la sal, el aceite vegetal y la cucharada de jugo de limón. Lleva a hervor.

Agregar el arroz: Cuando el agua esté hirviendo, incorpora el arroz previamente lavado.

Cocinar a fuego bajo: Reduce el fuego al mínimo, tapa la olla y deja que se cocine durante 15 a 18 minutos. No remuevas el arroz mientras se cocina.

Reposar: Una vez cocido, apaga el fuego y deja reposar el arroz tapado durante 5 a 10 minutos. Luego, separa los granos suavemente con un tenedor.

¿Por qué el jugo de limón?
El ácido cítrico presente en el jugo de limón actúa sobre los granos de arroz durante la cocción, ayudando a romper el exceso de almidón y evitando que se adhieran entre sí. El resultado es un arroz suelto, liviano y brillante, sin ningún sabor a limón perceptible si se respeta la cantidad indicada.

Consejos adicionales
Secar ligeramente el arroz tras lavarlo: Deja reposar el arroz lavado en un colador durante unos minutos para que escurra bien el agua. Esto ayuda a una cocción más uniforme.

Tapa de vidrio: Si usas una tapa de vidrio, podrás controlar la cocción sin levantarla y perder vapor.

Rehogado previo (opcional): Para un arroz aún más suelto, puedes sofreír el arroz lavado en una cucharadita de aceite antes de añadir el agua caliente. Esto sella los granos.

Evita remover el arroz: Revolver durante la cocción activa el almidón y vuelve el arroz más pastoso. No toques el arroz hasta el final.

Proporción agua/arroz exacta: Asegúrate de usar siempre la medida justa: 2 partes de agua por 1 de arroz (salvo que el paquete indique otra proporción).

No lo tapes del todo en el reposo: Si lo preferís aún más seco, al terminar la cocción, podés dejarlo reposar con la tapa entreabierta para que salga el vapor.

vedere il seguito alla pagina successiva