Cambiar la dieta puede ser un paso significativo hacia la recuperación. Se recomienda consumir alimentos ricos en antioxidantes, como frutas y verduras, que ayudan a reducir la inflamación. Además, incluir ácidos grasos omega-3, presentes en pescados grasos, nueces y semillas, puede mejorar el bienestar general.
2. Suplementos Naturales
Algunas personas han encontrado alivio en suplementos como la vitamina D, el magnesio y el omega-3. Siempre es recomendable consultar a un médico antes de iniciar cualquier suplementación. Estos micronutrientes pueden ser claves para mejorar el estado general de ánimo y aliviar el dolor.
3. Ejercicio Regular
El ejercicio es fundamental para quienes padecen fibromialgia. Actividades de bajo impacto, como caminar, nadar o practicar yoga, pueden ayudar a aliviar la rigidez muscular y aumentar la energía. La clave es establecer una rutina que se sienta manejable y adecuada para el propio cuerpo.
4. Técnicas de Relajación
