
Marianne Bachmeier: La madre que disparó al asesino de su hija durante un juicio
Una Alemania dividida
Desde el principio, el país se fracturó. Para algunos, Marianne encarnó el dolor de una madre privada de justicia y vengó a su hija. Para otros, abrió la peligrosa puerta a la justicia privada. El debate se volvió nacional.
En 1983, tras dos años de proceso, se dictó sentencia. Marianne fue declarada culpable de homicidio involuntario y posesión ilegal de arma de fuego. Fue condenada a seis años de prisión, pero solo cumplió tres antes de ser puesta en libertad.
Las encuestas realizadas en aquel momento mostraron que la opinión pública estaba profundamente dividida: algunos consideraban que la sentencia era demasiado dura, otros demasiado indulgente.
Entre el dolor y la premeditación
La vida de Marianne Bachmeier ya estaba marcada por profundas heridas. Su padre había sido miembro de las Waffen-SS, ella misma había sufrido violencia y había dado en adopción a dos de sus hijos antes de criar sola a Anna, su tercera hija.
Años después, en 1995, reconoció que sus acciones no habían sido puramente impulsivas. Admitió haberlas premeditado, afirmando que quería evitar que Grabowski volviera a manchar la memoria de su hija en los tribunales.
Un final trágico
Tras su liberación, Marianne intentó reconstruir su vida lejos del foco de atención, pero la tragedia la atormentó. En 1996, falleció de cáncer a los 46 años.
Su historia sigue siendo una de las noticias más importantes de Alemania y plantea una pregunta universal: ¿hasta dónde puede llegar una madre desconsolada y dónde está el límite entre la justicia y la venganza?