Sobrecalentamiento: Los cargadores que permanecen enchufados pueden sobrecalentarse.
Este calor constante puede deteriorar componentes internos, como los condensadores, lo que acorta su vida útil.
Riesgo de incendio: En caso de picos de tensión repentinos, un cargador conectado continuamente a la red eléctrica podría sobrecalentarse hasta el punto de humear o incluso incendiarse.
Este riesgo, aunque poco frecuente, puede tener graves consecuencias.
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