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Un niño está serrando la rama… sobre la que están sentados. Mala idea, ¿verdad? ¡Pronto se caerán!
Otro corta una rama, pero está a salvo en otro lugar. Quizás un error, pero no fatal.
Un tercero no parece estar en peligro inmediato. Una pasividad que podría costarle caro.
El último observa la escena… sin reaccionar. ¿Son los más listos o simplemente indiferentes?
La verdadera pregunta es: ¿quién comete el mayor error?
La respuesta: una decisión que marca la diferencia
