2. Incorporar la leche condensada
En otro recipiente, mezcla la leche condensada con la vainilla y la pizca de sal. Luego, agrega esta mezcla poco a poco a la crema batida, con movimientos envolventes para no perder el aire que le dará cremosidad al helado.
3. Añadir extras (opcional)
Aquí puedes ser creativo. Agrega lo que más te guste: trozos de galleta, sirope de chocolate, frutas en trozos, etc. Mezcla suavemente.
4. Congelar
Vierte la mezcla en un recipiente con tapa (puede ser de vidrio o plástico) y lleva al congelador por al menos 6 horas, idealmente toda la noche.
Resultado: Helado Cremoso, Rinde Bien y Sin Complicaciones
Al sacarlo del congelador, deja reposar unos minutos antes de servir para que tenga la textura ideal. Este helado no cristaliza y mantiene una textura suave gracias a la combinación de la crema y la leche condensada. Además, rinde bastante, perfecto para compartir en familia o con amigos.
Consejos Finales:
- Usa crema con al menos 35% de materia grasa para mejor textura.
- Si quieres un helado de chocolate, puedes añadir 2-3 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar al mezclar la leche condensada.
- Para una versión frutal, mezcla puré de fresas o mango justo antes de congelar.
