fortalece el sistema inmunológico, ayuda en la absorción del hierro y contribuye a la reparación de tejidos. Consumida regularmente, puede ayudar al cuerpo a defenderse mejor frente a infecciones y procesos inflamatorios.
Además, la papa es rica en potasio, un mineral esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular. El potasio juega un papel clave en la regulación de la presión arterial, ayudando a contrarrestar los efectos del sodio. Una dieta rica en potasio se asocia con menor riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
