El equilibrio hormonal influye directamente en la calidad del sueño. Los ciclos menstruales, el embarazo y la premenopausia son períodos en los que el estrógeno altera la termorregulación y favorece los despertares nocturnos. Con la edad, la melatonina, la hormona del sueño, disminuye de forma natural, lo que explica por qué las noches se vuelven más fragmentadas después de los 40.
🍽️Dieta: ¿Amiga o Enemiga del Descanso?
Una cena copiosa, una taza de té tardía o unas cuantas barras de chocolate antes de acostarse son suficientes para activar el sistema digestivo, ya que el cuerpo anhela descansar. Por el contrario, las comidas ligeras ricas en magnesio o triptófano promueven un sueño reparador. Un puñado de almendras, una infusión de manzanilla o un plátano pueden convertirse en tus aliados nocturnos.
🛏️¿Es realmente óptimo tu santuario nocturno?
