Marianne Bachmeier: La madre que disparó al asesino de su hija durante un juicio

En Alemania, a principios de la década de 1980, un caso judicial conmocionó al país y, más de cuarenta años después, continúa dividiendo a la opinión pública. Se trata del caso de Marianne Bachmeier, una madre que, en medio de un tribunal, sacó un arma y ejecutó a sangre fría al asesino de su hija de siete años. Entre tragedia, justicia y venganza, esta historia sigue siendo una de las más significativas de la historia alemana.

El asesinato de la pequeña Anna

En 1980, Anna, de siete años, abandonó su hogar tras una discusión con su madre. Se cruzó con Klaus Grabowski, de 35 años, un exdelincuente sexual con antecedentes por abuso de menores. Grabowski retuvo a la niña en su apartamento durante varias horas antes de estrangularla y esconder su cuerpo en una bolsa de plástico. El crimen provocó indignación nacional.

El juicio que se convierte en tragedia

Dos años después, el caso llegó a juicio. En la sala, Marianne Bachmeier, la madre de Anna, escuchó los detalles del crimen. Abrumada por el dolor, de repente sacó una pistola y disparó siete tiros. Seis de ellos impactaron a Grabowski, quien murió en el acto, ante los jueces, abogados y periodistas presentes.

El caos se desató de inmediato en la sala. La madre no intentó escapar. Se dejó arrestar, inmóvil, con la mirada fija. Los medios alemanes la apodaron rápidamente la “madre vengativa”.